La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral.
La persona
responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa
directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por
alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus
obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
Una
persona es responsable cuando actúa conscientemente, siendo ella misma
la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Esta persona está
obligada a responder ya sea por una cosa o por una persona. Es aquella
que también cumple con sus obligaciones y que pone toda la atención y
cuidado a lo que hace y a sus decisiones.
La
responsabilidad es un valor que ejecutamos a diario. Al ser padres somos
responsables de estar pendientes de nuestros hijos, de luchar por su
bienestar, de estar atentos de cada acontecimiento que les suceda.
Como
padres podemos fomentar la responsabilidad desde la temprana infancia,
asignando a los más pequeños labores del hogar que estén acorde a su
edad, por ejemplo: si vamos a la panadería le podemos dar al pequeño de 3
años el pan para que lo lleve, se sentirá grande y responsable. Las
responsabilidades se van creando de acuerdo a la edad; tampoco es
pertinente que a un niño de corta edad se le entreguen responsabilidades
que le costará asumir, como por ejemplo el cuidado de un hermanito. Se
les puede ir dando esta responsabilidad poco a poco para ir creándoles
el hábito, pero jamás asumirlo como si la responsabilidad total es de
ellos, porque no lo es.
Desde
corta edad, se les debe enseñar que las tareas escolares son su
responsabilidad y que si ellos no la realizan, nadie las hará por ellos.
Y que no ser responsables trae como consecuencia bajar su rendimiento o
hasta perder el año escolar.
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